¿Qué es la artritis psoriásica?




Generalidades de la artritis psoriásica














La artritis psoriásica es un trastorno importante de las articulaciones que aparece en pacientes con una enfermedad crónica de la piel llamada psoriasis. Incluso, las personas que no tienen lesiones de psoriasis pero que tienen parientes con psoriasis pueden desarrollar artritis psoriásica.
















Entonces, ¿Qué es la psoriasis?
















La psoriasis en una enfermedad autoinmune donde el sistema de las defensas envía señales que alteran el ciclo de crecimiento de las células de la piel. El síntoma más común en la psoriasis son parches rojos que pueden doler y que causan picazón y la acumulación de una placa blanquecina plateada de células muertas de la piel. Estas placas de psoriasis aparecen de forma más frecuente en rodillas, codos y cuero cabelludo, pero pueden afectar cualquier parte del cuerpo, incluyendo uñas, palmas y plantas.
















Esta no es una enfermedad contagiosa pero su impacto va mucho más allá de la piel y lo estético. Esta se asocia a artritis, como ya mencionamos, pero también a problemas como diabetes, enfermedad cardíaca, depresión y alteración de la calidad de vida.
















En la artritis psoriásica hay dolor e inflamación en las articulaciones. Esta complicación se puede desarrollar hasta en un 25% de las personas que sufren de psoriasis. Aparte de las articulaciones la artritis psoriásica puede causar inflamación del sitio de unión de los tendones a los huesos (conocida como entesitis) e inflamación con rigidez en cuello y/o espalda.
















Los síntomas más frecuentes en la artritis psoriásica son:

  1. Dolor e inflamación en una o más articulaciones. Se puede confundir incluso con una artritis reumatoide y causar una destrucción muy importante de las articulaciones si no hay tratamiento oportuno.

  2. Hinchazón de los dedos de manos o pies de una forma difusa, llamado dactilitis y también conocidos como dedos en salchicha.

  3. Entesitis, como ya se mencionó, especialmente en el tendón de Aquiles o en las plantas.

  4. Dolor bajo de espalda.

















El tratamiento de esta enfermedad debe ser en conjunto entre dermatología y reumatología. El diagnóstico de esta complicación de la psoriasis a veces puede ser difícil de realizar, por lo que se debe tener un alto índice de sospecha para la detección de esta y las personas que sufren de psoriasis deben estar informadas de la posibilidad de sufrir artritis.
















En entradas posteriores profundizaremos en los síntomas, el diagnóstico, las complicaciones y el manejo de la artritis psoriásica.










Uveítis y Espondiloartritis





Importante asociación.





La úvea es la porción del ojo que se encuentra en medio de la capa exterior del ojo (donde están la córnea y la esclera) y la capa interna (la retina). La porción más anterior de la úvea es el iris (la parte que da el color de los ojos). La uveítis se puede clasificas según la parte afectada por inflamación, y esto es útil para el estudio de las posibles causas de esta.


La uveítis tiene múltiples causas, no solo las espondiloartritis, dentro de la que se encuentran infecciones, problemas inmunológicos propios del ojo, otras enfermedades sistémicas y enfermedades que pueden simular uveítis (linfoma o leucemia). Por lo anterior es obligatoria la evaluación por oftalmología en el enfoque inicial y en el seguimiento de todo paciente con espondiloartritis y un ataque de ojo rojo agudo.


La uveítis (inflamación de la úvea) es la manifestación no articular más frecuente de la espondilitis anquilosante y una de las complicaciones más frecuentes de todas las espondiloartritis. Hasta el 20% de los pacientes que tienen un episodio de uveítis anterior aguda sin causa infecciosa o traumática tienen una espondiloartritis de base.


La uveítis es identificada fácilmente por los oftalmólogos a la revisión ocular. Hay síntomas de alarma que sugieren el inicio de una uveítis y obligan a buscar atención médica para la pronta identificación de esta o para la búsqueda de diagnósticos diferenciales.


Los síntomas que sugieren uveítis son:




  1. Ojo rojo y doloroso.

  2. Fotofobia (molestias con la luz).

  3. Dolor al mover el ojo.

  4. Ausencia de secreción ocular.

  5. Disminución de la agudeza visual.

  6. Visión de “moscas”.


En la espondilitis anquilosante usualmente se caracteriza por ataques de dolor, enrojecimiento y alteración de agudeza visual en un solo ojo, de inicio súbito y recurrente, más frecuente en pacientes hombres. En las otras espondiloartritis su inicio puede ser insidioso en ambos ojos, crónico y afectando más a mujeres.


La mayoría de las veces los ataques de uveítis por espondiloartritis tienen un buen pronóstico cuando se realiza el diagnóstico y tratamiento de forma rápida y oportuna. Usualmente es suficiente con medicación tópica ordenada por oftalmología. En ocasiones, con ataques graves, pueden ser necesario inyecciones de glucocorticoides o el uso de prednisona oral. La sulfasalazina ha demostrado disminuir la frecuencia de los ataques, al igual que los inhibidores del factor de necrosis tumoral.


La selección del medicamento o combinación de medicamentos ideales dependerá de las características clínicas de cada paciente y de la respuesta a las intervenciones terapéuticas. Por lo anterior se hace necesario el manejo multidisciplinario y la comunicación entre oftalmología y reumatología para obtener los mejores resultados.




¿Qué son las espondiloartritis?





Generalidades

























Las espondiloartritis son un grupo de enfermedades que pueden atacar la columna y en ocasiones las articulaciones de las extremidades. Adicionalmente, son diferentes a otro tipo de enfermedades que causan artritis ya que las espondiloartritis afectan los sitios donde los ligamentos y tendones se unen a los huesos (llamados "entesis").





















El principal síntoma en la mayoría de los pacientes es dolor lumbar inflamatorio (Este tema fue comentado en una entrada previa) y esto ocurre con más frecuencia en la espondiloartritis axial.


En la minoría de los pacientes el síntoma principal es dolor e hinchazón en las extremidades. Este tipo se conoce como espondiloartritis periférica.


Los pacientes pueden tener también una combinación de ambas presentaciones.


Las enfermedades incluidas en las espondiloartritis son la espondiloartritis axial (y dentro de estas la espondilitis anquilosante), espondiloartritis periférica, artritis reactiva, artritis psoriásica y artritis enteropática (también conocida como asociada a enfermedad inflamatoria intestinal).


Las espondiloartritis tienen un componente de herencia y muchos genes pueden provocarla. El más importante es el HLA-B27, el cual es muy frecuente en las personas blancas con espondilitis anquilosante.


Las espondiloartritis axiales son más frecuentes en personas jóvenes, entre los 20 a 30 años. La espondilitis anquilosante es más frecuente en hombres, pero cada vez se reconoce más la espondiloartritis axial en mujeres. Estas pueden afectar a personas de cualquier raza, pero es menos frecuente en los afroamericanos.


El diagnostico de las espondiloartritis requiere una evaluación médica completa teniendo en cuenta los antecedentes personales y familiares, quejas del paciente y hallazgos al examen físico. Según lo encontrado se podrán solicitar imágenes, como radiografía de las articulaciones sacroilíacas, buscando cambios de sacroiliitis en las mismas. Si las radiografías no demuestran cambios, pero hay una sospecha médica, se puede solicitar resonancia de estas mismas articulaciones, para valorarlas mejor y detectar signos tempranos de la enfermedad.


En los análisis de sangre se puede solicitar marcadores de inflamación y el gen HLA-B27. Se debe tener en cuenta que la negatividad del HLA-B27 no descarta la enfermedad y la positividad no significa que se desarrollara siempre una espondiloartritis. Por esto el diagnostico de estas enfermedades siempre queda a criterio de un médico con experiencia en estas enfermedades, y por lo anterior lo ideal es tener siempre evaluación por un reumatólogo cuando haya la sospecha.


En próximas entradas discutiremos las diferentes espondiloartritis y sus tratamientos.


































¿Qué es la esclerosis sistémica?





Generalidades de la enfermedad


























La esclerosis sistémica es una enfermedad rara, autoinmune crónica (sin cura) en la que el funcionamiento anormal del sistema de las defensas causa múltiples alteraciones incluyendo engrosamiento de la piel (esclerodermia), cambios vasculares (cambios de coloración en manos, también conocido como fenómeno de Raynaud), problemas gastrointestinales e incluso daño pulmonar o renal.























Esta enfermedad es más frecuente en las mujeres y usualmente inicia entre los 20 a 40 años y, aunque puede aparecer en cualquier momento de la vida, es infrecuente su inicio en niños y ancianos.
















Se desconoce su causa, pero se ha encontrado que en parte está relacionada con predisposición hereditaria por ciertos genes y agrupación en familias con antecedente de enfermedades autoinmunes. Se propone que en personas con esta predisposición la exposición a ciertos estímulos ambientales como silicona o sílice, infecciones o algún otro estimulo desconocido, puede causar la alteración del funcionamiento del sistema de las defensas y desencadenar los cambios que caracterizan la enfermedad y que son:

  1. Alteraciones vasculares que causan mala circulación a ciertas áreas del cuerpo con pobre oxigenación causando cambios de coloración en extremidades con el frío (Fenómeno de Raynaud) e incluso ulceras digitales.

  2. Deposito anormal de tejido causando engrosamiento de la piel, alteración del funcionamiento del tubo digestivo e incluso daño pulmonar.

  3. Producción anormal de anticuerpos (proteínas de defensa) que pueden causar inflamación llevando a dolor e inflamación articular, inflamación en riñones o inflamación en los tubos que llevan la sangre (vasculitis).

















La enfermedad se clasifica según la extensión del compromiso de la piel, conociéndose como esclerosis sistémica variedad limitada a la que afecta extremidades distal a codos y rodillas, y sin afectar tórax o abdomen. La variedad cutánea difusa se caracteriza por que puede afectar proximal a codos, rodillas y tórax o abdomen. Incluso hay una variedad de esclerosis sistémica con compromiso de órganos internos, pero sin compromiso de piel que se conoce como esclerosis sistémica sine esclerodermia (siendo mucho más rara que las otras dos clasificaciones). Aunque se considera que la forma difusa puede tener peores desenlaces y mayor riesgo de muerte, ambas tienen un riesgo importante de causar complicaciones cardíacas, pulmonares o renales, por lo que tienen la misma importancia para el manejo.
















Los reumatólogos tienen el mayor conocimiento para el diagnóstico, manejo y detección de complicaciones de esta enfermedad. Debido a su gran complejidad todo paciente con esclerosis sistémica debe estar bajo el cuidado de un reumatólogo y un equipo multidisciplinario que puede incluir medicina de rehabilitación, neumólogos, cardiólogos y gastroenterólogos, entre otros.
















Según el tipo de manifestaciones el reumatólogo definirá el tipo de tratamiento y los exámenes a realizar para detectar complicaciones.
















En entradas posteriores profundizaremos en las manifestaciones clínicas y el tratamiento de esta enfermedad.
































¿Qué es la fibromialgia?


Generalidades



































La fibromialgia es un problema de salud común que provoca una alteración de cómo se percibe el dolor causando una mayor sensibilidad al tacto, menor tolerancia al dolor y sensación de dolor generalizado. Aun no son claras las causas de la fibromialgia, pareciera ser que hay una alteración de cómo se procesa la información del dolor en el sistema nervioso. En la fibromialgia no hay una alteración autoinmune, inflamatoria o muscular que cause el dolor, pero frecuentemente acompaña patologías que producen dolor articular.

Esta enfermedad es crónica (a largo plazo), más frecuente en mujeres en la edad adulta media y usualmente aparece en personas que tienen alteraciones del ánimo, problemas del sueño y enfermedades reumáticas como artrosis, artritis reumatoide o espondilitis anquilosante.

Probablemente existen genes que hacen que las personas sean más propensas a sufrir de fibromialgia, pero estos solos no son suficientes para causarla. Generalmente hay desencadenantes de esta, como lesiones en columna, artritis, estrés físico o emocional.

Otras quejas que manifiestan las personas con fibromialgia fatigan o cansancio extremo, sueño no reparador, dificultades de la memoria o para pensar. Es frecuente que la migraña se acompañe de otros problemas como depresión o ansiedad, migraña, colon irritable, dolor pélvico crónico, vejiga irritable o dolor facial o mandibular.

Los síntomas de la fibromialgia pueden variar en el tiempo con un impacto importante en la calidad de vida de las personas que lo sufren. El estrés, las alteraciones del ánimo y fuentes de dolor no controladas son causantes de empeoramiento de los síntomas de la fibromialgia.

A pesar de que la fibromialgia puede causar deterioro de la calidad de vida se considera benigna ya que no provoca enfermedad cardíaca, cerebrovascular, cáncer, deformidades físicas ni muerte.

El diagnóstico de la fibromialgia es clínico a través de un interrogatorio detallado y un examen físico completo en el cual se buscan puntos dolorosos y descartar otras causas de dolor muscular. No existen exámenes de sangre o imágenes que permitan el diagnóstico de la enfermedad, pero si se pueden utilizar para descartar otros problemas que puedan simular fibromialgia o ser enmascarados por esta.

La fibromialgia no tiene cura, pero si tiene manejo. Este puede ser farmacológico y no farmacológico. Los mejores resultados se logran con el uso de varios tipos de tratamiento.

A todo tratamiento farmacológico se le debe agregar un plan de ejercicio, aun con dolor el ejercicio de bajo impacto no será perjudicial. Es importante abordar los factores de riesgo y desencadenantes de fibromialgia como problemas del sueño, ánimo y alteraciones musculoesqueléticas que puedan empeorar los síntomas.

Con el tratamiento adecuado los síntomas pueden mejorar y se puede vivir una vida normal.

La fibromialgia no es una forma de artritis, no produce inflamación ni daño articular, de los músculos u otros tejidos. Debido a los síntomas de dolor y fatiga, que pueden confundirse con una artritis, muchas veces se hace necesario la evaluación de un reumatólogo quienes pueden detectar la fibromialgia y descartar enfermedades reumáticas. Para la atención a largo plazo de la fibromialgia no se hace necesario un seguimiento estricto de reumatología, los médicos de atención primaria pueden proporcionar la atención y los tratamientos de la fibromialgia. En caso de que se presenten dudas sobre patologías autoinmunes o musculoesqueléticas, se debe obtener una reevaluación por reumatología, ya que el hecho de que alguien tenga fibromialgia no descarta que pueda sufrir otras patologías que causen dolor en ese momento o posterior al diagnóstico de la misma.

En entradas posteriores profundizaremos en el diagnóstico y manejo de esta enfermedad.