¿Qué es la pilocarpina?










Uno de los medicamentos más utilizados en Síndrome de Sjögren














La pilocarpina en tabletas es un medicamento que se utiliza para manejar los síntomas de boca seca (xerostomía) ya sea por síndrome de Sjögren o por secuelas de radioterapia en cabeza o cuello.
















La pilocarpina estimula la producción de saliva, lágrimas y sudor, mejorando los síntomas secos de la enfermedad.
















Antes de empezar a tomar la pilocarpina siempre se debe informar:

  1. Si esta embarazado o lactando.

  2. Enfermedades cardiacas.

  3. Problemas pulmonares como asma o enfermedad pulmonar obstructiva.

  4. Problemas gástricos como úlceras, cálculos biliares o enfermedad de la vía biliar.

  5. Enfermedades oculares como glaucoma o enfermedad inflamatoria del iris.

  6. Medicamentos naturistas o herbales.

  7. Reacciones alérgicas previas al medicamento.

















Se debe seguir las indicaciones del personal de salud en cómo se debe tomar la medicación. No se debe exceder la frecuencia o dosis del medicamento ya que esto puede causar efectos secundarios (cara roja, salivación excesiva, cólico, entre otros).
















Las dosis del medicamento se toman usualmente con las comidas, pero en ocasiones se puede tomar hasta 5 a 6 veces por día. Siempre se debe tomar con abundante agua para evitar deshidratación, ya que esta aumenta la producción de sudor.
















Algunos de los efectos secundarios más frecuentes de la pilocarpina son: dolor de cabeza, rinitis, aumento sudoración, visión borrosa, diarrea, dolor abdominal, náuseas, vómito, mareos, aumento presión arterial, palpitaciones o aumento de la frecuencia para orinar. Estos usualmente son molestos, pero no graves.















¿Qué es la ciclofosfamida?










Información del medicamento






La ciclofosfamida pertenece al grupo de los medicamentos alquilantes. Estos usualmente se han utilizado para tratar diferentes tipos de cáncer debido al bloqueo que causan en la producción del material genético de las células, llevando a la muerte de estas.

Por su gran capacidad para reducir la respuesta inmunitaria su uso se extendió a la reumatología, sobre todo para tratar complicaciones o casos graves.

Se ha utilizado en la gran mayoría de las enfermedades autoinmunes de reumatología como: lupus, esclerosis sistémica, vasculitis, miopatías (polimiositis y dermatomiositis), e incluso Síndrome de Sjögren y artritis reumatoide. Actualmente su aplicación se ha limitado más a vasculitis (sobre todo formas graves), lupus o esclerosis sistémica con complicaciones graves. En las otras enfermedades se ha sustituido por otros medicamentos orales o biológicos, reservándose sólo para las complicaciones de más difícil manejo o que amenacen la vida.

Aunque se puede administrar en forma venosa u oral, en reumatología se utiliza más la primera para evitar acumular mayor dosis y disminuir el riesgo de efectos adversos. En general se utiliza por 3 a 6 meses, solo en casos especiales por 12 meses, bajo una estricta supervisión médica.

Los efectos adversos más frecuentes son náuseas y vómitos. Usualmente se controlan aplicando o tomando medicamentos para las náuseas (como metoclopramida y ondansetrón). También puede causar disminución de apetito y, con dosis altas, incluso puede dar diarrea.

Las dosis utilizadas en reumatología son muchísimo más bajas que las que se utilizan para tratar cáncer, por lo que no genera calvicie o caída de cejas. Se puede notar una caída de cabello un poco mayor que la usual posterior a los días de aplicación.

Al disminuir la función y la cantidad de células de las defensas, la ciclofosfamida aumenta el riesgo de infecciones. El momento de mayor reducción del número de glóbulos blancos sucede entre los 7 a 14 días después de la aplicación. Esto será monitoreado por el personal de salud, ya que en ocasiones requiere ajuste de la dosis iniciar según el recuento de células. En ocasiones el personal médico podrá recetar antibióticos para disminuir el riesgo de infecciones, esto dependerá del riesgo de infección de cada paciente y del esquema de tratamiento utilizado.

La ciclofosfamida puede causar infertilidad tanto en hombres como mujeres. El riesgo es mayor a mayor edad y con mayor dosis acumulada durante periodos de tratamiento prolongado. Esto no significa que siempre pueda suceder y, debido al riesgo de causar malformaciones en el embarazo, se debe tener un estricto control con anticoncepción en mujeres en edad fértil.

En la vejiga uno de los derivados de la ciclofosfamida (acroleína) puede causar irritación y sangrados. Por esto durante su uso es fundamental mantener un estado adecuado de hidratación. Además, si se utiliza de forma venosa, el día de aplicación y los siguientes se debe tener un consumo abundante de líquidos y se debe orinar cada vez que se tengan deseos.

Se ha reportado un aumento de riesgo de malignidad años después del uso de ciclofosfamida, por lo que siempre deberá haber un seguimiento médico. El más común es el cáncer de vejiga, por lo que se harán controles de exámenes de orina al menos 2 a 3 veces por año.

Aunque no tiene interacciones importantes con otros medicamentos, debido a sus posibles efectos adversos siempre se debe informar todos los fármacos (incluso los de venta libre y naturistas) al personal de salud encargado del cuidado.

Durante el uso de ciclofosfamida se debe evitar la vacunación con virus vivos (BCG, fiebre amarilla, herpes zoster, varicela, fiebre tifoidea, triple viral e influenza nasal, entre otras).

Si se tiene deseos de embarazo en el futuro, siempre se debe informar al médico tratante para evaluar si existen otras opciones de tratamiento que no acarreen el riesgo de infertilidad. Hay que tener en cuenta que, en ocasiones, la ciclofosfamida puede ser la única alternativa. Los días posteriores a la aplicación de la ciclofosfamida se debe utilizar preservativo para las relaciones sexuales, así evitar la exposición de la pareja al medicamento que se pueda encontrar en semen o secreciones vaginales.

Usualmente, a no ser que sea una urgencia, las cirugías se difieren hasta que haya completado el tratamiento con ciclofosfamida.

La ciclofosfamida tiene otros efectos adversos que son inusuales en las dosis que se utilizan en reumatología y, usualmente, se ven solo en los pacientes que reciben dosis altas para el tratamiento de cáncer. Estas pueden ser: lesiones orales o dolor en boca, hormigueo en manos y pies por afección de nervios, alteración de la función del corazón, alteración de la función del hígado, brotes en piel, entre otros.








¿Qué es la osteonecrosis?










Necrosis avascular o aséptica











































Los huesos son elementos vivos que necesitan un adecuado suministro de oxígeno por medio de la sangre para permanecer vitales. Si el aporte de sangre disminuye, los componentes del hueso y la médula ósea pueden morir y provocar fallas con hundimientos en el hueso.
















Cuando esto sucede se conoce como un infarto óseo. Cuando un infarto óseo sucede en el extremo del hueso que hace parte de una articulación se llama osteonecrosis.
















La osteonecrosis, también conocida como necrosis avascular o aséptica, causa en el tiempo daño articular que produce osteoartritis (también conocida como artrosis). Por este motivo se puede manifestar con dolor intenso y discapacidad.
















Los sitios más afectados son caderas y rodillas. Otros sitios afectados son hombros, manos y pies. Ocasionalmente puede aparecer osteonecrosis de los maxilares, en pacientes en tratamiento con bifosfonatos a dosis altos y usualmente durante el tratamiento para algún cáncer. Esta complicación es muy rara en pacientes que reciben la medicación para osteoporosis.
















Las causas más frecuentes de osteonecrosis con traumas graves, corticoesteroides (como la prednisolona), consumo excesivo de alcohol, lupus eritematoso sistémico, infección por VIH, anemia de células falciformes, enfermedad por descompresión (después de bucear), radioterapia o trasplante de órganos.
















Las personas afectadas por osteonecrosis se quejan de dolor intenso, usualmente en cadera o rodilla. Este dolor empeora al cargar peso o caminar. Para llegar al diagnóstico usualmente debe haber una alta sospecha. Por lo anterior, en una persona con factores de riesgo para osteonecrosis el personal de salud solicitará imágenes cuando hay un dolor sospechoso.
















Las radiografías pueden ser normales en las etapas iniciales, por lo que, si no se encuentran cambios, pero persiste la sospecha, se podrá solicitar una gammagrafía ósea o una resonancia magnética.
















Aún no existe una prueba clara que indique la mejor manera para tratar la osteonecrosis. Inicialmente se darán medicamentos para el dolor y se limitará la carga de peso sobre la zona afectada. Si hay empeoramiento del dolor, sobre todo si aparece hundimiento del hueso, se podrá utilizar cirugía para intentar preservar la articulación o, en casos más avanzados, se podrá requerir un reemplazo articular.
















Por lo anterior es fundamental prevenir la osteonecrosis al evitar el exceso de alcohol o el consumo de cigarrillo. Si se utilizan esteroides, se deben utilizar en la menor dosis y por la menor cantidad de tiempo posible.