Consejos para evitar caídas en osteoporosis




Recomendaciones en estilo de vida para personas con osteoporosis






La osteoporosis conlleva un aumento del riesgo de fractura que lleva a dolor, aumento del gasto en salud y riesgo de muerte y complicaciones por la misma fractura o el manejo que esta requiera.

Por lo anterior, se deben tomar medidas para evitar caídas que puedan llevar a fracturas de fragilidad en las personas que tengan el diagnostico de esta enfermedad.

A continuación, daremos algunos consejos que pueden ayudar a evitar una caída que cause una fractura:

  1. En el exterior podemos seguir las siguientes indicaciones:

  2. Utilizar zapatos de tacón bajo con suelas de caucho para tener una mejor tracción. Evitar uso de zapatos tipo zueco o sandalias que no puedan ser amarradas.

  3. Utilizar los rieles de manos al utilizar escaleras.

  4. Si se nota que esta húmeda una acera se puede utilizar la grama si está disponible para tener mejor tracción.

  5. Evaluar con detenimiento el suelo de los edificios públicos, estos pueden estar encerados y ser resbalosos. Si tienen áreas de plástico o tapetes, intentar mantenerse sobre estos si es posible.

  6. En casa mantener las áreas por donde se camina libre de obstáculos. Mantener las escalas en buenas condiciones e incluso se pueden instalar rieles a ambos lados.

  7. Mantener una adecuada iluminación en las áreas más oscuras de la casa.

  8. Utilizar bolsos o morrales para mantener las manos libres.

  9. Utilizar ayudas para deambulación (como bastones o caminadores) en caso de ser necesario.

  10. Parar en las curvas y esquinas para evaluar su altura antes de descender. Tener cuidado en las áreas donde se han adaptado ingresos a las aceras para sillas de ruedas o bicicletas, ya que estas pueden ser irregulares y la inclinación puede inducir una caída.

  11. Existe protectores de caída de cadera que pueden brindar algo de protección en el caso de una caída.


En el interior podemos seguir los siguientes consejos:

  1. Mantener los objetos de uso frecuente en sitios de fácil acceso y a la mano, así se evitan movimientos y desplazamientos innecesarios.

  2. Si se deben utilizar escalerillas estas deben ser idealmente firmes y con rieles si son muy altas.

  3. Si se vive solo o si se está solo por tiempo prolongado mantener un teléfono inalámbrico o un teléfono móvil consigo en caso de caída.

  4. Remover todos los cables o tapetes sueltos. Evitar múltiples objetos en el suelo y asegurar que todos los tapetes sean a prueba de deslizamiento o estén fijados al suelo.

  5. Mantener los muebles en sus sitios usuales para golpearse con los mismos y caer.

  6. Mantener áreas como baño y cocina libres de humedades, limpiar regueros inmediatamente ocurren.

  7. Se pueden instalar barras en las paredes del baño cerca a la ducha o bañera, también al lado del sanitario.

  8. Si no hay buena estabilidad de pie se puede utilizar una silla plástica con antideslizantes para bañarse y una cabeza de ducha de mano.

  9. Evitar el uso de pantuflas y zapatos de zuelas lisas.

  10. Instalar interruptores de luz cerca de la cama y en la entrada de las habitaciones. Además, se puede tener una luz nocturna entre el baño y la cama.

  11. Mantener una linterna con baterías frescas al lado de la cama.

  12. Se pueden marcar el principio y final de las escalas con cinta reflectiva.

  13. Tener en cuenta diferentes desniveles o biseles dentro de la casa que puedan causar una caída.

  14. Se recomienda el uso de tapetes antideslizantes en duchas.


Adicionalmente, hay cambios en estilo de vida que se deben tener para disminuir el riesgo de caídas:

  1. Tener cuidado con el consumo de alcohol, ya que este disminuye los reflejos y puede causar mareo y desorientación. Adicionalmente, el exceso de alcohol disminuye la mineralización ósea.

  2. Mantenerse alerta y concentrado en lugares públicos.

  3. Utilizar calzado adecuado tanto dentro como fuera de la casa.

  4. Realizar ejercicio de forma regular y tener una dieta balanceada con las cantidades recomendadas de calcio y vitamina d.

  5. Tener chequeos regulares de audición y visión.

  6. Discutir los medicamentos que se toman con sus diferentes médicos tratantes para evaluar que no haya uno que aumente el riesgo de caída por mareos o somnolencia.

  7. Organizar un contacto con un familiar o una persona cercana al menos cada 24 horas. Estos deben estar enterados de donde se está y en caso de que no se cumpla el contacto deben buscar contacto para revisar que no haya sucedido una caída.


En próximas entradas profundizaremos sobre la detección, el manejo y consejos de ejercicio en osteoporosis.


¿Cómo se diagnostica el lupus eritematoso sistémico?




Dificultades en el diagnóstico de esta enfermedad




























El lupus eritematoso sistémico es una enfermedad autoinmune compleja en donde las defensas pierden la tolerancia a lo propio y pueden atacar diferentes órganos y sistemas. Es crónica, por lo cual no tiene cura, y con comportamiento variable en el tiempo con personas que pueden tener periodos de actividad de la enfermedad intercalados con periodos de control.
















Por todo lo anterior el diagnóstico de lupus eritematoso sistémico puede llegar a ser complejo debido a que puede manifestarse con síntomas sutiles inicialmente (malestar general, fiebre, fatiga, dolor articular sin inflamación). Los síntomas y alteraciones de laboratorio pueden no estar presentes todas al mismo tiempo, dificultando la interpretación de los hallazgos si son tenidos en cuenta de forma aislada y no como un conjunto. Además, en ocasiones se puede confundir con enfermedades virales (como parvovirus y hepatitis) y malignidades (como linfoma y leucemia), que pueden retrasar el diagnóstico y causar confusión y estrés en las personas a las que se está evaluando para la enfermedad.
















Existen hallazgos que cuando se combinan y no tienen otra explicación son alarmas que obligan a tener una evaluación para lupus eritematoso sistémico y realizar exámenes para su búsqueda, estas son: dolor articular, glóbulos blancos bajos (leucopenia), células de coagulación o plaquetas bajas (trombocitopenia), anemia por destrucción de glóbulos rojos por las defensas (anemia hemolítica autoinmune), enfermedad renal sin explicación (glomerulonefritis), lesiones en piel que aparecen con la exposición solar (fotosensibilidad, eritema malar), lesiones en piel sin otra explicación, debilidad muscular por inflamación sin otra explicación (miopatía), alteraciones neurológicas sin explicación y habiéndose descartado tóxicos (convulsiones, alucinaciones, psicosis, inflamación de los nervios o de la médula espinal, meningitis no infecciosa), ulceras nasales u orales, caída de cabello (alopecia), entre otras.
















Cuando existen estos hallazgos que sugieren lupus eritematoso sistémico el medico solicitará estudios cuyo objetivo será buscar alteraciones que confirmen la sospecha diagnostica y que excluyan posibles simuladores de la enfermedad. Entre estos exámenes, aparte de los exámenes básicos de función de sangre, hígado y riñón, se encuentran los anticuerpos antinucleares, niveles séricos de complemento, anticuerpos dirigidos contra el DNA de doble cadena y anticuerpos nucleares extractables. La interpretación de estos exámenes se debe realizar de forma cuidadosa ya que existen falsos positivos para los mismos en otras patologías e incluso en personas sanas.
















El médico tomará toda la información obtenida en el interrogatorio, examen físico y de los exámenes, analizando toda esta información y tomando una decisión sobre si las alteraciones corresponden a lupus eritematoso sistémico, un simulador (como infecciones) o si hay alguna otra explicación a estas alteraciones. Existen casos complejos en los que esta decisión no puede ser tomada inmediatamente y requieren seguimiento en el tiempo para obtener más información y no tomar decisiones apresuradas.
















Ante la complejidad que puede significar realizar un diagnóstico de lupus eritematoso sistémico se recomienda que siempre que haya una sospecha de este o existan hallazgos que obliguen a descartarlo, debe haber una evaluación por personal de salud con experiencia y entrenamiento en el diagnóstico y manejo de este (usualmente son los médicos reumatólogos). Existen criterios de clasificación desarrollados por diferentes sociedades que buscan poder garantizar que a una persona que cumpla ciertas características se pueda tener una alta certeza de que no tiene un diagnostico diferente de lupus eritematoso sistémico, pero estas no reemplazan el criterio clínico de los médicos entrenados y no garantizan siempre un diagnóstico si no se saben aplicar.
















En otras entradas profundizaremos en los exámenes utilizados para realizar el diagnóstico de lupus eritematoso sistémico y en particularidades de su tratamiento.























¿Qué son los corticoesteroides?




Generalidades de los corticoesteroides (también conocidos como glucocorticoides, corticoides o esteroides)





















Los corticoesteroides, también conocidos como glucocorticoides, corticoides o simplemente esteroides, son medicamentos similares al cortisol. Estos son diferentes a los esteroides anabólicos que se utilizan a veces para "ganar musculo".
















El cortisol es una hormona producida en los humanos por las glándulas adrenales, que se localizan encima de los riñones. Esta también se conoce como "la hormona del estrés" ya que se libera en respuesta al mismo y está involucrada en múltiples procesos del cuerpo (como inflamación, metabolismo, formación de huesos y control de la presión arterial).
















Existen múltiples presentaciones de corticoesteroides, entre los que se incluyen la cortisona, hidrocortisona, prednisona, prednisolona, metilprednisolona, dexametasona y betametasona. Aunque la concentración y dosis de estos diferentes medicamentos pueden variar, los efectos buenos y malos de todos los corticoesteroides son similares a las dosis equivalentes de cada una (o sea, todos son "igual de buenos" y tienen las mismas complicaciones).
















Estos pueden ser utilizados por múltiples vías, según la necesidad, por lo que existen presentaciones en tabletas, jarabes, cremas, inhaladores, inyecciones e incluso en gotas para ojos y en enemas.
















Los corticoesteroides tienen una gran capacidad para disminuir la inflamación y para suprimir las defensas (llamado inmunosupresión) por lo cual se utilizan de forma frecuente para tratar problemas de inflamación en las articulaciones (artritis), del tejido conectivo (lupus y vasculitis), de la piel (psoriasis, urticaria y eczemas), del intestino (enfermedad inflamatoria intestinal), neurológicas (esclerosis múltiple y neuritis óptica), de la sangre (anemia hemolítica, purpura trombocitopénica inmune), del hígado (hepatitis autoinmune) y de las vías respiratorias (asma y rinitis). Incluso, por sus efectos también se utilizan en ciertos tipos de cáncer y en el manejo de los trasplantes para evitar rechazos.
















Aunque estos medicamentos tienen una gran efectividad con una potencia y rapidez de acción que permiten su uso para alivio rápido de síntomas e incluso para situaciones que amenazan la vida, desafortunadamente también tienen efectos adversos que obligan a un uso racional y por el menor tiempo y a la menor dosis posibles.
















Dentro de sus efectos adversos encontramos infecciones (por la supresión de las defensas), retención de líquidos, aumento de la presión arterial, cambios del ánimo y del comportamiento, insomnio, aumento del azúcar en la sangre, aumento del riesgo de infecciones y aumento del apetito (con aumento de peso).
















Cuando se utilizan por largo tiempo los corticoesteroides pueden causar cataratas, acné, fragilidad en la piel y adelgazamiento de esta, osteoporosis, enlentecimiento de la cicatrización, aumento de grasa corporal en ciertas zonas (como cara y nuca) y lentitud en la respuesta de las hormonas a las situaciones de estrés (conocido como insuficiencia adrenal). Por esta insuficiencia adrenal los esteroides no deben ser suspendidos de forma abrupta cuando se utilizan por más de 15 días seguidos ya que pueden causar fatiga, malestar general, disminución de la presión arterial e incluso cambios en los electrolitos del cuerpo.
















Por todo lo anterior, el uso de los corticoesteroides debe ser realizado siempre bajo indicación y supervisión médica. Teniendo en cuenta el diagnóstico y su indicación, el personal de la salud podrá guiar sobre las dosis adecuadas, la forma de manejo y las medidas para evitar los efectos adversos de esta medicación según los riesgos y beneficios de cada caso. En ocasiones estos medicamentos deben ser utilizados por tiempos prolongados e incluso a altas dosis y, en estos casos, el personal médico tomara todas las medidas necesarias para minimizar los efectos secundarios de los corticoesteroides.
















Dentro de las medidas que se incluyen para disminuir el impacto de los corticoesteroides a largo plazo se incluyen una dieta balanceada baja en grasas y rica en calcio, suplementos de calcio según la dosis y duración del tratamiento, dieta y ejercicio para evitar el aumento de peso y mantener una buena salud ósea. Dependiendo de la edad, el tiempo de uso y las dosis utilizadas se realizará búsqueda o prevención de complicaciones como osteoporosis, cataratas, glaucoma, diabetes, hipertensión arterial y aumento del colesterol.
















En entradas posteriores profundizaremos sobre los diferentes mitos que existen alrededor de estos medicamentos.