¿Qué es la enfermedad indiferenciada del tejido conectivo?



Información para resolver dudas e incertidumbre



































El tejido conectivo apoya las diferentes partes del cuerpo, como la piel, ojos, pulmones y corazón. Es como el "cemento" que da forma a partes del cuerpo y ayuda a mantenerlas fuertes. Además, ayuda a algunos de los tejidos a hacer su trabajo, como los ligamentos o tendones, cartílago o grasa.
















Existen muchas patologías que afectan el tejido conectivo, algunas de estas son:

  1. Alteraciones genéticas, como el síndrome de Marfan y la osteogénesis imperfecta.

  2. Enfermedades inflamatorias o autoinmunes como el lupus.

  3. Algunos tipos de cáncer.

















Las enfermedades del tejido conectivo autoinmunes son poco frecuentes. Se le llama así al grupo de enfermedades de naturaleza inflamatoria y autoinmune que comprometen diferentes órganos y tejidos, teniendo gran potencial de daño y discapacidad.
















Las enfermedades más reconocidas de este grupo son: Artritis Reumatoide, Lupus eritematoso sistémico, Síndrome de Sjögren, esclerosis sistémica, dermatomiositis, enfermedad mixta del tejido conectivo, síndrome antifosfolípido, entre otras.
















Todas estas enfermedades tienen características y manejos que pueden llegar a ser muy diferentes, al igual que el impacto en la vida de las personas afectadas, pero durante las fases iniciales pueden tener síntomas sutiles o tener características definitorias ausentes que permitan su clasificación.
















Cuando no es posible "encasillar" las alteraciones autoinmunes o inflamatorias en una enfermedad definida, pero se está seguro de que las alteraciones de laboratorio y los síntomas que aquejan al paciente corresponden a una enfermedad autoinmune sistémica, se utiliza el término enfermedad indiferenciada del tejido conectivo.
















Aunque el término "indiferenciado" puede sonar vago, esto es una patología real. No significa que el personal de salud no sepa cómo llamar la enfermedad, simplemente significa que no están las alteraciones de laboratorio o clínicas que tradicionalmente se ven en una enfermedad típica como lupus eritematoso sistémico o esclerosis sistémica.
















No es correcto utilizar los términos lupus latente o incompleto. Esto debido a que no todas las personas con el diagnóstico desarrollan lupus. Estas pueden diferenciarse en otras enfermedades autoinmunes e, incluso, en ciertos estudios hasta una tercera parte de los pacientes con el diagnóstico no presentan síntomas adicionales en el tiempo e incluso pueden tener formas autolimitadas de la patología.
















Por lo anterior, los síntomas de la enfermedad usualmente no amenazan la vida y pueden ir desde cambios leves en los recuentos celulares de la sangre, fenómeno de Raynaud (cambios de coloración en dedos con el frío), inflamación articular, brotes en piel, sequedad en ojos, caída de cabello y alteraciones leves de las pruebas de autoinmunidad.
















El manejo usualmente dependerá de los síntomas y alteraciones encontradas por el reumatólogo, aunque usualmente no requiere de medicamentos que causan disminución de las defensas de forma importante. Lo primordial es el seguimiento por reumatología, ya que esta especialidad es la que tiene la experiencia para detectar los cambios más sutiles para determinar si hay diferenciación hacia una enfermedad específica o si está apareciendo una complicación.





























¿Qué son los medicamentos biológicos?



Medicamentos biológicos: Una revolución en la reumatología





















Los medicamentos se desarrollan para prevenir o dar manejo a enfermedades. Dentro de los diferentes tipos de fármacos que existen hay una división entre aquellos que se forman por síntesis química y los de composición biológica.
















La diferencia entre estos tipos de medicamentos es sencilla: los fármacos químicos son pequeños con formas y características muy definidas y se pueden producir a través de reacciones químicas de forma predecible. Los medicamentos biológicos son de gran tamaño y se forma por proteínas que se producen por organismos vivos, por lo tanto, son productos de la biotecnología.
















Las vacunas o la insulina son medicamentos biológicos. El acetaminofén (o paracetamol) y el diclofenaco son medicamentos químicos.
















Actualmente las técnicas de producción de medicamentos biológicos en reumatología se encuentran muy depuradas. En la mayoría de las ocasiones se utiliza técnicas de ADN recombinante, con la que es posible aislar y manipular un fragmento de ADN de un microrganismo, e hibridomas (uso de células para producción de sustancias específicas) para la generación de estos fármacos
















Aunque se pueden utilizar en el mismo tipo de enfermedades, en muchos casos los medicamentos biológicos son innovadores para el manejo de patologías que antes no tenían un tratamiento satisfactorio en muchos casos (como la artritis reumatoide o la espondilitis anquilosante).
















Debido a su gran tamaño, su inestabilidad y su forma de producción, los medicamentos biológicos requieren de procesos de producción más complejo que los medicamentos químicos. De allí su costo y mecanismo de aplicación (no existen en presentación oral).
















Al igual en que existen medicamentos genéricos de los fármacos químicos, también existen biosimilares a partir de los biológicos.
















Debido a su complejidad, los medicamentos genéricos solo deben demostrar estructura y disponibilidad biológica similar, mientras que los biosimilares reales deben ser equivalentes en calidad, eficacia y seguridad en comparación con el biológico original (también llamado innovador o de referencia) ya que, aunque pueden tener una estructura similar nunca son idénticas debido a sus mecanismos de producción.
















A diferencia de los medicamentos químicos en los cuales muchas veces se hace sustitución del fármaco original por el genérico debido a que sus estructuras (y por lo tanto su efecto) son similares. En el caso de los biológicos y biosimilares no se pueden catalogar como medicamentos idénticos y, por este motivo, se debe garantizar a través de estudios su efectividad y seguridad.
















Por lo anterior, los medicamentos biológicos no son "fármacos convencionales" pues en su producción se emplean organismos vivos y no se elaboran a partir de combinación de sustancias químicas. Su tamaño y complejidad determinarán su vía de administración y tienen un riesgo de ser identificados como "sustancias extrañas" por el cuerpo. Por este motivo el reumatólogo será la persona ideal para decidir si un paciente es candidato o no a un medicamento biológico. El hecho de que sean más costosos no significa que sean mejores y, en cada caso, se deberán evaluar los riesgos y beneficios de su uso.