Lupus y planificación familiar


Planeación segura de proyecto de vida






5 Datos Clave de Lupus y Embarazo:

  1. El embarazo es posible en el lupus eritematoso sistémico. 

  2. Es mejor esperar a tener control de la enfermedad por al menos 6 meses antes de considerar un embarazo.

  3. El manejo multidisciplinario, con ginecología y reumatología como líderes, es fundamental para evitar complicaciones. 

  4. Los antimaláricos (cloroquina e hidroxicloroquina) son seguros en el embarazo y no se deben suspender. 

  5. Según ciertos tipos de anticuerpos, como antifosfolípidos o anti-Ro, se realizarán modificaciones al seguimiento o manejo del embarazo. 


 

El lupus eritematoso sistémico afecta de forma más frecuente a las mujeres en edad fértil. En el pasado se recomendaba a todas las mujeres con lupus que no debían tener embarazos, pero esto ya no es cierto.

Aunque se considera que el embarazo en personas con lupus tiene un mayor riesgo que en aquellas personas que no sufren de esta enfermedad, la mayoría de las mujeres que deseen un embarazo podrán tener uno de forma segura.

En general, esta enfermedad no reduce las posibilidades de una mujer para quedar en embarazo. De hecho, si existe control de la enfermedad y se han realizado los ajustes necesarios antes de la concepción, la mayoría de las mujeres con lupus podrán tener un embarazo sin complicaciones.

Algunos riesgos en el embarazo por el lupus son abortos, partos pretérmino y preeclampsia. También pueden ocurrir complicaciones en el bebé, conocido como lupus neonatal, que pueden ir desde brotes transitorios en piel hasta bloqueos del corazón. En general, la mayoría de los bebés de madres con lupus son sanos.

El embarazo planificado y con seguimiento adecuado no empeora el pronóstico del lupus.

Si se tiene lupus y se está planeando un embarazo, existen algunos consejos para buscar un embarazo seguro y un bebé sano.

  1. Informa del deseo de embarazo a tu equipo de salud: El ginecólogo se encargará de la consulta preconcepcional y el reumatólogo se encargará de realizar los ajustes en la medicación para utilizar aquellos que sean compatibles con el embarazo. Además, se evaluarán situaciones que puedan requerir manejo especial durante el embarazo (como la presencia de anticuerpos antifosfolípido, anti-Ro o anti-La) y el mejor momento para buscar un embarazo según el control del lupus.

  2. Según las evaluaciones por el equipo de salud y las condiciones de cada persona, se considerará el riesgo de un embarazo en cada caso. En algunos pocos casos, dependiendo del momento de la enfermedad, el tratamiento necesario y posibles complicaciones asociadas, se deberá aplazar el embarazo. En caso de que se considere que el riesgo es muy alto, lo ideal es evitar un embarazo para no correr el riesgo de complicaciones en la madre o el bebé.

  3. En general, el mejor momento de un embarazo es cuando la enfermedad está controlada por al menos 6 meses, no hay complicaciones graves en pulmones, corazón o riñones, y cuando se estén tomando medicamentos que sean compatibles con un embarazo.

  4. Una vez se esté embarazada se debe seguir un control prenatal estricto y regular, tanto por ginecología como por reumatología. La adherencia al seguimiento y a los medicamentos disminuyen el riesgo de complicaciones para la madre y el bebé. Además, si llegara a haber alguna complicación, se detectaría de forma temprana evitando peores desenlaces.  Durante el seguimiento se vigilará de rutina la presión arterial, ya que hasta un 10% de las pacientes con lupus y embarazo pueden desarrollar preeclampsia, y si la madre tenía anticuerpos anti-Ro o anti-La positivos se realizará vigilancia especial del corazón del bebe en el segundo y tercer trimestre del embarazo.

  5. Aunque es poco frecuente, puede haber crisis de lupus durante el embarazo. Por este motivo se debe estar atento a los signos de alarma para adelantar la consulta y realizar un seguimiento juicioso con el reumatólogo.

  6. Hay que estar atento a los signos de alarma para un parto pretérmino, ya que las mujeres embarazadas que sufren de lupus tienen mayor riesgo para esto. Se debe tener clara la información y los pasos a seguir en caso de creer que los signos de alarma aparecen.

  7. No suspender los medicamentos que haya dejado el reumatólogo en preparación para el embarazo. Los antimaláricos (cloroquina e hidroxicloroquina) son seguros, previenen crisis de la enfermedad en la madre y disminuyen el riesgo de complicaciones en el bebé si la madre tiene anticuerpos anti-Ro.

  8. En caso de tener anticuerpos antifosfolípidos, no se debe suspender el ácido salicílico. Este previene abortos y coágulos durante el embarazo.


 

La vía del parto ya sea vaginal o por cesárea, dependerá de las condiciones de salud y el concepto del médico que lo esté atendiendo. Si la madre y el bebé están saludables al momento del trabajo de parto, la mayoría de las pacientes con lupus pueden tener un parto vaginal seguro y exitoso.

Luego del parto se debe continuar el seguimiento regular por el equipo de salud para evaluar la medicación y vigilar que no aparezcan complicaciones o actividad de la enfermedad. Según las medicaciones que se están tomando se podrán realizar recomendaciones sobre la lactancia. Los antimaláricos, el paracetamol, dosis de prednisolona menores a 20mg/día, ácido salicílico, warfarina y heparina son seguros para la lactancia. Se deberá discutir también estrategias de planificación familiar, ya que la lactancia no es un método confiable para prevenir embarazos.









Lupus y la piel
















Una de las manifestaciones más frecuentes de la enfermedad













































3 datos clave

  1. El compromiso de la piel en lupus es frecuente. Hasta un 80% de los pacientes con lupus tendrán algún compromiso de piel durante su vida.

  2. Los rayos ultravioleta afectan el lupus. Pueden dar lesiones en piel y promover recaídas de la enfermedad en otros órganos.

  3. Las medidas de fotoprotección son esenciales para el manejo adecuado del lupus.


El lupus eritematoso sistémico es una enfermedad autoinmune que puede afectar múltiples partes del cuerpo. Es crónica y de causa desconocida.
















El compromiso de la piel en lupus es frecuente. Hasta dos terceras partes de las personas con lupus eritematoso sistémico tendrán compromiso de su piel por la enfermedad y hasta un 70% pueden notar que los síntomas en la piel empeoran con la exposición a la luz.
















En ocasiones, se puede tener compromiso solo de la piel y en estas ocasiones se denomina lupus cutáneo.
















Las lesiones de la piel en lupus pueden ser específicas de la enfermedad o inespecíficas (no exclusivas).
















Dentro de las especificas encontramos el eritema malar (o en mariposa) que se caracteriza por un brote sobre levantado en el área de los pómulos y el puente de la nariz. Este puede causar dolor, sensación de ardor y piel tirante. Usualmente se relaciona con la exposición a la luz.
















También podemos encontrar el lupus subagudo, que se caracteriza por lesiones que pueden presentar descamación, y el lupus crónico. Este último, en su presentación discoide, puede dejar cicatrices.
















La caída de cabello es frecuente cuando la enfermedad no está controlada, pero el pelo vuelve a crecer cuando el paciente está bajo tratamiento y la enfermedad mejora. También pueden aparecer ulceras en boca o nariz, que pueden ser dolorosas, pero que no dejan cicatriz y generalmente desaparecen en menos de 2 semanas.
















Se puede encontrar también palidez, entumecimiento y frialdad en los dedos de las manos y los pies con la exposición al frio. Los dedos pueden pasar de blanco a azul. Cuando regresa la circulación, los dedos se ponen rojos y aparece una sensación de hormigueo o quemazón. Todo esto se conoce como fenómeno de Raynaud.
















El cuidado de la piel en lupus se debe aplicar a todos los pacientes con el diagnostico, independiente de si tienen lesiones al momento o si nunca las han tenido. Esto es útil para evitar actividad de la enfermedad, complicaciones y cicatrices.
















Se debe mantener una adecuada higiene e hidratación de la piel. Si existen ulceras en la nariz se puede utilizar vaselina para mejorar los síntomas. Se deben evitar tintes de cabello en caso de que esté frágil por la enfermedad.
















Adicionalmente siempre hay que utilizar foto protección con protectores solares, sombrillas, gorros o ropa con protección solar. Estas medidas harán parte de la rutina diaria, independiente de que tan soleado esté el día. En cuanto a los fotoprotectores, estos deben tener un factor de protección de al menos 50 y debe ser de amplio espectro con protección para rayos UVA-UVB. El vehículo o presentación variara según el tipo de piel.
















El protector solar se debe aplicar cada mañana, antes del maquillaje, y no menos de diez minutos antes de salir al aire libre. Se debe repetir la aplicación al menos en una ocasión adicional en la tarde y cuando se haya sudado o humedecido la cara. En caso de ir a la playa, a una piscina o con la exposición al agua, la frecuencia de la aplicación deberá aumentar.
















En el lupus, la protección de la luz ultravioleta es útil para prevenir el cáncer de piel y para prevenir inflamación en la piel y otras partes del cuerpo por culpa de la enfermedad.
















Es importante, en caso de ser fumador, dejar este hábito. El tabaquismo empeora las manifestaciones de la enfermedad (tanto de la piel como en otros sistemas) y disminuye la efectividad del tratamiento.
















Como parte del estándar de tratamiento, todos los pacientes con diagnóstico de lupus eritematoso sistémico deben utilizar antimaláricos (cloroquina o hidroxicloroquina) a no ser que haya alguna contraindicación. Estos, a su vez, son útiles para el tratamiento de las lesiones en la piel por el lupus.
















Si las medidas de foto-protección y lo antimaláricos no son suficientes, se utilizarán cremas de esteroides o infiltración con esteroides según el tipo de lesión. Cuando todo esto falla, se utilizan inmunosupresores como azatioprina o medicamentos biológicos como el belimumab.
















En el caso de la piel, lo ideal es siempre un manejo multidisciplinario entre dermatología y reumatología, logrando así los mejores resultados para la salud de la piel.

















Lupus y el riñón
















Una de las complicaciones graves más frecuentes
































3 Datos Claves del Lupus y el riñón:

  1. La nefritis lúpica es una de las complicaciones graves más frecuentes.

  2. Hasta el 60% de los pacientes adultos con lupus tendrán este tipo de complicación.

  3. El seguimiento y exámenes frecuentes permiten detectar de forma temprana este tipo de complicación.


El sistema renal incluye 2 riñones, 2 uréteres que conectan cada riñón a la vejiga y la uretra. Este sistema es responsable del mantenimiento del balance de los fluidos corporales, el filtrado de estos para eliminar sustancias tóxicas y de la regulación de hormonas que controlan la presión arterial y el volumen de la sangre.

El lupus eritematoso sistémico es una enfermedad autoinmune crónica que puede comprometer los riñones. Usualmente inflama las nefronas, que son las responsables de filtrar la sangre, y esto se conoce como nefritis lúpica.
















La nefritis lúpica es una de las complicaciones graves más frecuentes del lupus eritematoso sistémico. Al causar un malfuncionamiento del riñón, no se pueden eliminar de forma correcta los desechos de la sangre y regular el volumen de la sangre. Por este motivo, se pueden acumular sustancias toxicas en la sangre, aumenta el volumen de la sangre llevando a hinchazón y puede haber alteración en la presión arterial y el funcionamiento de otros órganos.
















Sin tratamiento, la nefritis puede llevar a daño renal definitivo e incluso a requerimiento de diálisis.

La nefritis lúpica es más frecuente en los pacientes jóvenes y durante los primeros 5 años de la enfermedad. Hasta un 60% de las personas con lupus eritematoso sistémico, y hasta un 80% de los niños con esta enfermedad, desarrollaran inflamación renal durante su vida. Hasta un 25% podrán tener insuficiencia renal como secuela del compromiso del riñón.
















Inicialmente puede haber pocas señales de este compromiso y es por este motivo que el seguimiento estricto es fundamental, para poder detectar de forma temprano los cambios iniciales en los exámenes e iniciar tratamiento temprano. Con esta estrategia es posible obtener mejores resultados con el tratamiento y disminuir el riesgo de diálisis o trasplante de riñón.
















Algunos de los signos o síntomas de la nefritis lúpica son el aumento de la presión arterial, hinchazón de las piernas, dificultad para respirar, sangre en la orina y orina espumosa. Siempre se debe estar atento a alguno de estos signos de alarma y obtener una evaluación prioritaria en caso de presentarlos.

Según los resultados de los exámenes y el estado de cada paciente, se realizará una biopsia del riñón para confirmar el diagnóstico, diferenciar de otro tipo de enfermedades del riñón y definir una estrategia de tratamiento.
















Usualmente el tratamiento de la nefritis lúpica se basa en glucocorticoides en combinación con inmunosupresores. Durante los primeros 6 meses de tratamiento se utilizan usualmente micofenolato o ciclofosfamidas y, si se logra el objetivo de tratamiento, se buscará una menor dosis de micofenolato para mantener el resultado obtenido o azatioprina. Existen otros medicamentos que pueden ser utilizados en situaciones especiales como la ciclosporina, el tacrolimus o el rituximab.
















Adicionalmente, se pueden utilizar medicamentos que también son útiles para el manejo de la presión arterial. Estos, además de evitar el daño por la presión arterial elevada, ayudan a reducir la cantidad de proteínas que se pierden en la orina por la inflamación. Por último, aunque no son suficientes para el tratamiento de la nefritis lúpica, los antimaláricos previenen recaídas y mejoran la respuesta al tratamiento de la nefritis lúpica.
















Existen otros problemas relacionados con los riñones en lupus. Por la enfermedad y los medicamentos inmunosupresores hay un mayor riesgo de infecciones renales o urinarias. Medicamentos como los AINE pueden causar daño renal o nefritis intersticial. También puede haber trombosis o vasculitis que pueden estar solas o acompañando una nefritis lúpica.

















Lupus y Embarazo
















Una de las manifestaciones más frecuentes de la enfermedad

























5 Datos Clave de Lupus y Embarazo:

  1. El embarazo es posible en el lupus eritematoso sistémico. 

  2. Es mejor esperar a tener control de la enfermedad por al menos 6 meses antes de considerar un embarazo.

  3. El manejo multidisciplinario, con ginecología y reumatología como líderes, es fundamental para evitar complicaciones. 

  4. Los antimaláricos (cloroquina e hidroxicloroquina) son seguros en el embarazo y no se deben suspender. 

  5. Según ciertos tipos de anticuerpos, como antifosfolípidos o anti-Ro, se realizarán modificaciones al seguimiento o manejo del embarazo. 


El lupus eritematoso sistémico afecta de forma más frecuente a las mujeres en edad fértil. En el pasado se recomendaba a todas las mujeres con lupus que no debían tener embarazos, pero esto ya no es cierto.

Aunque se considera que el embarazo en personas con lupus tiene un mayor riesgo que en aquellas personas que no sufren de esta enfermedad, la mayoría de las mujeres que deseen un embarazo podrán tener uno de forma segura.

En general, esta enfermedad no reduce las posibilidades de una mujer para quedar en embarazo. De hecho, si existe control de la enfermedad y se han realizado los ajustes necesarios antes de la concepción, la mayoría de las mujeres con lupus podrán tener un embarazo sin complicaciones.

Algunos riesgos en el embarazo por el lupus son abortos, partos pretérmino y preeclampsia. También pueden ocurrir complicaciones en el bebé, conocido como lupus neonatal, que pueden ir desde brotes transitorios en piel hasta bloqueos del corazón. En general, la mayoría de los bebés de madres con lupus son sanos.

El embarazo planificado y con seguimiento adecuado no empeora el pronóstico del lupus.

Si se tiene lupus y se está planeando un embarazo, existen algunos consejos para buscar un embarazo seguro y un bebé sano.

  1. Informa del deseo de embarazo a tu equipo de salud: El ginecólogo se encargará de la consulta preconcepcional y el reumatólogo se encargará de realizar los ajustes en la medicación para utilizar aquellos que sean compatibles con el embarazo. Además, se evaluarán situaciones que puedan requerir manejo especial durante el embarazo (como la presencia de anticuerpos antifosfolípido, anti-Ro o anti-La) y el mejor momento para buscar un embarazo según el control del lupus.

  2. Según las evaluaciones por el equipo de salud y las condiciones de cada persona, se considerará el riesgo de un embarazo en cada caso. En algunos pocos casos, dependiendo del momento de la enfermedad, el tratamiento necesario y posibles complicaciones asociadas, se deberá aplazar el embarazo. En caso de que se considere que el riesgo es muy alto, lo ideal es evitar un embarazo para no correr el riesgo de complicaciones en la madre o el bebé.

  3. En general, el mejor momento de un embarazo es cuando la enfermedad está controlada por al menos 6 meses, no hay complicaciones graves en pulmones, corazón o riñones, y cuando se estén tomando medicamentos que sean compatibles con un embarazo.

  4. Una vez se esté embarazada se debe seguir un control prenatal estricto y regular, tanto por ginecología como por reumatología. La adherencia al seguimiento y a los medicamentos disminuyen el riesgo de complicaciones para la madre y el bebé. Además, si llegara a haber alguna complicación, se detectaría de forma temprana evitando peores desenlaces.  Durante el seguimiento se vigilará de rutina la presión arterial, ya que hasta un 10% de las pacientes con lupus y embarazo pueden desarrollar preeclampsia, y si la madre tenía anticuerpos anti-Ro o anti-La positivos se realizará vigilancia especial del corazón del bebe en el segundo y tercer trimestre del embarazo.

  5. Aunque es poco frecuente, puede haber crisis de lupus durante el embarazo. Por este motivo se debe estar atento a los signos de alarma para adelantar la consulta y realizar un seguimiento juicioso con el reumatólogo.

  6. Hay que estar atento a los signos de alarma para un parto pretérmino, ya que las mujeres embarazadas que sufren de lupus tienen mayor riesgo para esto. Se debe tener clara la información y los pasos a seguir en caso de creer que los signos de alarma aparecen.

  7. No suspender los medicamentos que haya dejado el reumatólogo en preparación para el embarazo. Los antimaláricos (cloroquina e hidroxicloroquina) son seguros, previenen crisis de la enfermedad en la madre y disminuyen el riesgo de complicaciones en el bebé si la madre tiene anticuerpos anti-Ro.

  8. En caso de tener anticuerpos antifosfolípidos, no se debe suspender el ácido salicílico. Este previene abortos y coágulos durante el embarazo.


La vía del parto ya sea vaginal o por cesárea, dependerá de las condiciones de salud y el concepto del médico que lo esté atendiendo. Si la madre y el bebé están saludables al momento del trabajo de parto, la mayoría de las pacientes con lupus pueden tener un parto vaginal seguro y exitoso.

Luego del parto se debe continuar el seguimiento regular por el equipo de salud para evaluar la medicación y vigilar que no aparezcan complicaciones o actividad de la enfermedad. Según las medicaciones que se están tomando se podrán realizar recomendaciones sobre la lactancia. Los antimaláricos, el paracetamol, dosis de prednisolona menores a 20mg/día, ácido salicílico, warfarina y heparina son seguros para la lactancia. Se deberá discutir también estrategias de planificación familiar, ya que la lactancia no es un método confiable para prevenir embarazos.










¿Qué es la espondilitis anquilosante?
















El dolor lumbar como un signo de alarma

























5 datos clave

  1. La espondilitis anquilosante es mas frecuente en hombres jóvenes.

  2. El dolor de columna baja o glúteo es su manifestación más frecuente.

  3. La terapia física, estiramientos de columna y los AINE son la primera línea de tratamiento.

  4. El gen HLA-B27 es un factor de riesgo importante para la espondilitis anquilosante.

  5. La espondilitis anquilosante puede acompañarse de inflamación de los ojos (uveítis).

















La espondilitis anquilosante hace parte de las espondiloartritis. Estas son enfermedades que causan inflamación en las articulaciones, sitios de unión de los tendones y en la columna.
















La espondilitis anquilosante es la forma más grave de la enfermedad, ya que esta puede causar fusión de la columna vertebral y hacer que sea menos flexible. Esta no tiene cuera, pero si múltiples tratamientos efectivos que permiten tener control de la enfermedad y una buena calidad de vida.
















Esta enfermedad afecta de forma más frecuente a los hombres y sus síntomas inician usualmente entre los 20 y 40 años.
















En general, los primeros síntomas son dolor lumbar bajo, sobre todo en horas de la noche, que empeora con el reposo. Adicionalmente puede haber sensación de rigidez en la mañana o durante el reposo.
















Por esto, toda persona menor de 45 años (sin importar si es hombre o mujer) con dolor en la parte baja de la espalda o en los glúteos de más de 3 meses de duración debe buscar una evaluación médica. Otros signos de alarma serian que este dolor lo despertara en horas de la noche, que mejore con la actividad física, que tenga una gran mejora con antiinflamatorios o si hay rigidez en horas de la mañana.
















Al haber inflamación de los sitios donde se insertan los tendones a los huesos, puede existir dolor en el talón, codos, rodillas y pelvis. Ocasionalmente puede causar hinchazón de todo un dedo, pudiendo parecer una salchicha, conociéndose como dactilitis.
















Una complicación relativamente frecuente es la inflamación en los ojos (uveítis) y se puede acompañar también de inflamación del intestino.
















Se desconoce la causa de la espondilitis anquilosante, pero existen factores genéticos que aumentan el riesgo de sufrirla. Entre estos, el gen HLA-B27 se asocia con un mayor riesgo. Sin embargo, no todas las personas que tienen este gen desarrollan la enfermedad.
















Cuando existe la sospecha de esta enfermedad, el personal de salud solicitará exámenes de sangre (incluidos de inflamación y el gen HLA-B27) además de rayos X o resonancias de la pelvis o columna vertebral. Al final, el criterio médico quedara a cargo del diagnóstico.
















El tratamiento de la espondilitis anquilosante se basa en terapia y actividad física. Se recomiendan sobre todo aquellos que promuevan el estiramiento y la movilidad espinal. Se debe suspender el tabaquismo, este empeora los síntomas de la enfermedad y puede disminuir la efectividad de algunos de los tratamientos disponibles para esto.
















Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como el ibuprofeno, naproxeno o meloxicam, son los medicamentos de primera línea. En la dosis y duración correcta, estos ofrecen gran alivio en la mayoría de los pacientes.
















En aquellos pacientes que no respondan a los AINE, o que no los puedan recibir, se pueden utilizar medicamentos como la sulfasalazina o el metotrexato. Estos son más útiles cuando hay inflamación en las articulaciones de las manos o las piernas.
















Cuando las medidas anteriores no son suficientes para lograr el control de la enfermedad, o cuando el compromiso de columna no mejora con los AINE, se utilizan medicamentos biológicos como los bloqueadores del TNF alfa.