Alimentación en enfermedades autoinmunes













¿Qué recomendaciones se pueden seguir?





























Al momento no se conoce con exactitud el papel que juega la alimentación en el desarrollo de enfermedades autoinmunes.
















No existe una dieta especial para enfermedades autoinmunes de reumatología hasta el momento. Tampoco existen dietas que puedan curar las enfermedades de reumatología. Sin embargo, existen recomendaciones que se pueden seguir para mantener un buen estado de salud y así disminuir el impacto de la enfermedad y la medicación sobre la salud.
















En general se debe tener una dieta nutritiva y bien balanceada con variedad de frutas, verduras, granos integrales, carne, aves y pescados frescos. Aunque se ha considerado que pueden tener algún efecto protector alimentos como aceite de oliva, frutas y vegetales, no se puede afirmar que estos eviten o retrasen el desarrollo de una enfermedad autoinmune.
















Se debe evitar la alfalfa, sobre todo en personas con lupus eritematoso sistémico, ya que se ha asociado a síntomas similares a esta enfermedad e incluso con el inicio de recaídas del lupus.
















En caso de querer agregar suplementos dietéticos o vitaminas a la dieta, esto se debe discutir primero con el médico tratante o con un dietista autorizado, para evitar posibles interacciones con la medicación o sobredosificaciones.
















Nunca se debe utilizar una dieta especifica o un suplemento nutricional como reemplazo de los medicamentos formulados para el control de la enfermedad autoinmune o los efectos secundarios de la medicación.
















En enfermedades como la gota se puede limitar el consumo de carnes rojas sin llegar a suprimirlas, pero en otras como lupus o artritis no hay contraindicación para el consumo de estas en porciones adecuadas.
















El consumo de alcohol no está contraindicado por completo, pero se debe consultar con el médico tratante en cada caso para evaluar que no haya medicación que pueda interactuar con el mismo o que haya situaciones clínicas que lo proscriban.
















Se debe tener en cuenta medicamentos como antiinflamatorios no esteroides, los anticoagulantes y el metotrexato que pueden interactuar con el alcohol y se deben tener en cuenta las recomendaciones médicas en estas combinaciones.
















En el uso de anticoagulantes como warfarina se debe tener en cuenta las recomendaciones de dieta que se hace para la misma, vigilando el consumo de alimentos ricos en vitamina K como brócoli, espárragos, kiwi, soya, espinaca, lechuga, col rizada, nabos, berros de jardín, endivias, coles, repollo, aceite de canola, hígado, acelgas y té verde. No significa que estos no se puedan consumir, solo que hay que vigilar su cantidad. Además, el jugo de toronja, jugo de arándano y el alcohol pueden aumentar el riesgo de sangrado.
















Si se están utilizando corticosteroides estos pueden aumentar los niveles de colesterol y azúcar, además de aumentar la presión arterial, por lo que se debe tener en cuenta la cantidad de grasa, sal y azúcar que se consume para evitar complicaciones.
















Los corticosteroides también pueden causar disminución del calcio en los huesos, llevando a fragilidad y aumento de riesgo en fracturas. Por este motivo se debe tener una dieta rica en calcio como espinaca o brócoli, leche, queso, yogur, o suplementos de calcio con vitamina D.
















Cuando se estén utilizando inmunosupresores y glucocorticoides se deben evitar los alimentos crudos, ya que se aumenta el riesgo de infecciones invasivas y graves. También se deben evitar los quesos y leches sin pasteurizar por la misma razón. En caso de consumo de agua o jugos se debe estar seguro de su procedencia, utilizando agua potable o solamente embotellada si esto no se puede garantizar. También se debe tener cuidado con el uso de cubos de hielo, ya que en ocasiones se toman todas las precauciones con el líquido consumido, pero se desconoce la procedencia del agua utilizada para fabricar los cubos de hielo.





































Tatuajes en enfermedades autoinmunes




Las enfermedades autoinmunes no son una contraindicación universal para la realización de tatuajes














Los tatuajes se han convertido en una práctica mundial, especialmente en personas jóvenes. Estos no se han limitado a personas sin enfermedades y muchos pacientes con enfermedades autoinmunes preguntan por información sobre la posibilidad de realizarse un tatuaje.
















Alrededor del 10% de las personas que se realizan tatuajes experimentan algún tipo de complicaciones, como dolor o infecciones.
















Algunas de las complicaciones incluyen infecciones, reacciones alérgicas o deterioro de alteraciones de piel existentes como psoriasis o eczemas.
















En el caso de la sarcoidosis, esta puede aparecer como nódulos en el sitio del tatuaje, ya sea como primeras manifestaciones o durante una recaída de la enfermedad. Esta puede aparecer meses a año luego de haberse realizado el tatuaje y puede causar picazón, enrojecimiento y descamación sobre el tatuaje.
















En la psoriasis pueden aparecer lesiones de esta en el sitio del tatuaje, por lo que se debe conocer esta posibilidad al realizar el tatuaje y tener acompañamiento por dermatología en caso de que aparezcan lesiones.
















En los pacientes con lupus eritematoso sistémico los tatuajes parecen ser seguros siempre y cuando la enfermedad este inactiva o con baja actividad, además, con dosis bajas de inmunosupresión.
















Los pacientes con anticoagulación (que es usual en el síndrome antifosfolípido) deben evitar realizarse tatuajes ya que esto aumentaría el riesgo de sangrado.
















En pacientes que están con altas dosis de esteroides u otros inmunosupresores la alteración de la función de las defensas puede causar enlentecimiento en la cicatrización y aumentar el riesgo de infecciones, incluso por gérmenes poco frecuentes.
















En resumen: aunque hay riesgo de complicaciones, estos son bajos si se hace en un sitio de confianza que siga todos los protocolos de seguridad necesarios. Si se va a realizar un tatuaje lo ideal es acompañamiento por parte del personal de salud para poder realizar las recomendaciones necesarias en cada caso y para buscar el mejor momento para este procedimiento.









¿Qué es la arteritis de células gigantes?




Cuando un dolor de cabeza puede llevar a ceguera






La arteritis de células gigantes, también conocida como arteritis de la arteria temporal, es una inflamación de los vasos sanguíneos que es más frecuente en personas mayores de 50 años y más en mujeres y personas de raza blanca. La causa de esta enfermedad es desconocida.

El síntoma más común es dolor de cabeza nuevo, usualmente en la zona de las sienes (temporal) por su predilección por los vasos del cráneo y cuero cabelludo, aunque la localización del dolor de cabeza puede estar localizado también en las partes frontal, superior y posterior de la cabeza. Además, pueden sentir dolor o fatiga en la mandíbula al masticar y puede haber síntomas poco frecuentes como dolor facial, en la lengua o en la garganta sin explicación.

Hasta la mitad de los pacientes con arteritis de células gigantes tienen síntomas de polimialgia reumática. Por este motivo las personas afectadas se pueden quejar de dolor intenso en hombros y caderas, además de rigidez en horas de la mañana.

Por el compromiso de arterias craneales se puede afectar el suministro de sangre a los ojos y las personas se pueden quejar de visión borrosa, doble y episodios de ceguera transitorios. Sin tratamiento adecuado se puede perder la visión por completo. Por lo anterior, toda persona con polimialgia reumática o arteritis de células gigantes que se queje de síntomas visuales debe tener una valoración prioritaria por oftalmología. De haber compromiso del nervio del ojo, el tratamiento oportuno disminuye el riesgo de ceguera.

Otros síntomas que pueden acompañar esta enfermedad son fatiga, dolor generalizado, fiebre, pérdida de peso e incluso dolor articular y sensación de fatiga en extremidades con actividades como peinarse o lavarse los dientes (claudicación).

Esta enfermedad puede ser difícil de detectar y requiere tratamiento inmediato para evitar complicaciones, en especial la pérdida de visión. Los reumatólogos cuentan con la experiencia en estas enfermedades para detectar, diagnosticarlas y tratarlas.

En entradas posteriores profundizaremos en el diagnóstico y manejo de esta enfermedad.


Vacunación en adultos con enfermedades autoinmunes




La importancia de la prevención.














Los pacientes con enfermedades autoinmunes inflamatorias reumáticas tienen más infecciones debido a la enfermedad y su tratamiento. Por lo tanto, la prevención de infecciones es crucial en el manejo.
















La vacunación previene infecciones al inducir y/o aumentar la inmunidad protectora. Esta puede llevar a menos ingresos hospitalarios por infecciones, menos visitas a urgencias y una menor rata de infecciones invasivas.
















Hay diferentes tipos de vacunas y estas se deben conocer para poder aplicar las recomendaciones de vacunación. Las vacunas se dividen en:

  1. Inactivadas: difteria, hepatitis A, hepatitis B, Haemophilus influenza b, papiloma virus humano, influenza, meningococo, pertussis, poliomielitis parenteral (subcutánea o muscular), neumococo (polisacárido y conjugado), toxoide tetánico, encefalitis transmitida por garrapatas, fiebre tifoidea parenteral.

  2. Vivas atenuadas: sarampión, paperas, poliomielitis oral, varicela zóster con virus vivo atenuado, fiebre amarilla.

















Los principios de vacunación y recomendaciones que debe existir en las personas con enfermedades autoinmunes son los siguientes:

  1. El estatus de vacunación e indicaciones para vacunación adicional se debe evaluar anualmente por el grupo de atención.  La vacunación de influenza y neumococo debe estar actualizada, no hay contraindicación para estas. Otras vacunas no vivas se consideran también seguras y se considera no aumentan complicaciones de la enfermedad.

    • Se debe realizar vacunación contra papiloma virus humano de acuerdo con las recomendaciones para la población general, sobre todo en pacientes con lupus eritematoso sistémico. Se ha demostrado de forma consistente que no tiene una asociación con un aumento de incidencia de nuevas enfermedades autoinmunes luego de su aplicación en mujeres y niñas con enfermedad autoinmune previa.



  2. Se debe explicar el programa de inmunización al paciente para tomar decisiones compartidas y ser aplicadas por el grupo de salud y el paciente.

  3. Las vacunas deben ser aplicadas idealmente en los periodos de remisión de la enfermedad.

  4. Idealmente la vacunación se debe iniciar antes de inmunosupresión planeada, sobre todo en terapia de depleción de células B. Se debe tener en cuenta que el objetivo de esto no es retrasar la inmunosupresión necesaria en casos graves.

  5. Vacunas de virus no vivos se pueden administrar en los pacientes tratados con glucocorticoides y otros inmunosupresores.

  6. Vacunas vivas atenuadas se pueden considerar con precaución en pacientes con enfermedades autoinmunes. La ventana ideal para vacunación con este tipo de vacunas seria 4 semanas antes del inicio de inmunosupresión.

    • Vacunas como triple viral (sarampión, rubéola y paperas) y herpes zóster viva atenuada pueden ser excepciones para considerar por el personal de salud según cada caso.

    • La vacunación con fiebre amarilla está contraindicada en pacientes en tratamiento inmunosupresor.



  7. Las personas que viven con los pacientes deben ser alentados en estar al día o actualizar sus esquemas de vacunación según las guías nacionales, excepto las vacunas de polio oral.

  8. Las vacunas vivas atenuadas deben ser evitadas en los primeros 6 meses de vida de los recién nacidos de madres tratados con biológicos durante la segunda parte del embarazo.

















Esta información no pretende reemplazar el juicio clínico del personal de salud tratante. Esperamos esto sea útil para promover una discusión sobre vacunación en enfermedades autoinmunes con el personal de salud tratante y concientizar sobre la importancia de estas para evitar complicaciones, además de tener en cuenta las particularidades de vacunación en personas con enfermedades autoinmunes.
















Es importante desmontar mitos a través de la educación y tomando fuentes de información confiables y actualizadas.
















Fuente de información: https://ard.bmj.com/content/early/2019/08/29/annrheumdis-2019-215882